Las
urbes ya no temen al olvido.
EL NACIONAL
(Venezuela) -
Lunes 13
de Noviembre de 2000
La Fundación
de la Memoria Urbana se reunió por primera vez el pasado 7
de noviembre,
en el hotel Avila. Se propone defender, proteger y difundir el
conjunto de
memorias, el lenguaje y la tradición de las ciudades tanto de
Venezuela como
de la región latinoamericana
La Fundación
de la Memoria Urbana tuvo su primera reunión el pasado martes
7 de noviembre,
en el hotel Avila (uno de los íconos arquitectónicos de Caracas
que la fundación
ha contribuido a salvar), con el propósito de aprobar y dar a
conocer sus
actividades iniciales. Esta nueva institución cultural sin fines
de lucro
fue creada
a comienzos de este año para contribuir a defender, salvaguardar,
difundir y
promover la memoria arquitectónica y el conjunto de memorias, el
lenguaje y
la tradición de la ciudad de Caracas, de las ciudades de Venezuela
y de la región
latinoamericana.
La Fundación
de la Memoria Urbana (Fundamemoria), que ha tomado como
emblema a la
ancestral diosa Tyché, deidad de la memoria, tocada con una
corona de murallas
almenadas, dio inicio a su tarea de alertar sobre los
problemas más
urgentes sobre destrucción de la memoria urbana en todo el
país
(el hotel Avila, el hotel Humboldt, La Guaira y su trama, Paraguaná,
el patrimonio
litoral, el pabellón de Scarpa, etc.). Sin embargo, se ha
propuesto adelantarse
a los problemas, prevenirlos, y no ir tras ellos.
Así,
su objetivo es nombrar todos los "objetos de la memoria", desde lo
arquitectónico
hasta el paisaje urbano y natural, incluso la dimensión de
los valores
ambientales que se encuentran en el territorio nacional. La
idea es declarar
esa lista en crecimiento permanente.
El grupo de
miembros está formado por un consejo directivo, integrado por
Abner J. Colmenares
(decano de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de
la UCV), Graziano
Gasparini y Hannia Gómez. Mientras que el consejo
consultivo
lo forman Luis Alberto Crespo, Martín Vegas P., Lorenzo
González-Casas,
Italo Pizzolante, José Rafael Revenga, Elías Pino
Iturrieta,
Carlos Duarte, y Allan R. Brewer-Carías. Este equipo dará
inicio
al Inventario
y Registro del Patrimonio Moderno Arquitectónico, Urbano y
Paisajístico
del Area Metropolitana de Caracas, por encargo del Instituto
del Patrimonio
Cultural. El inventario se llevará a cabo en un plazo de dos
años,
y a través del se establecerán listas de contenido del patrimonio
moderno actualmente
en peligro de extinción, por haber quedado desamparado.
Asimismo, Fundamemoria
también adelanta acciones conjuntas con la Fundación
Centro de la
Ciudad y el Instituto del Patrimonio Cultural para convertir
en sede de
ambas fundaciones a la quinta Las Guaycas, ubicada en la
urbanización
Campo Alegre, diseñada por el arquitecto Manuel Mujica Millán.
Con esta acción
hacen realidad la filosofía de "habitar un caso««, ya
que
es una forma
de rescatar, restaurar y poner a funcionar una primera Casa de
la Memoria
Urbana en un sitio clave de la trama de la capital. Esta cruzada
forma parte
de una línea de trabajo de Fundamemoria, que mostrará en
eventos y publicaciones,
junto con los temas tradicionales de lenguajes,
estilos, historias
y temas de la conservación de la memoria urbana, los más
refinados casos
de intervenciones hechas en sitios patrimoniales a la vez
que dará
inicio a la búsqueda de la restitución de los valores urbanos
vivos en los
centros depredados por el olvido y la agresión.
Fundamemoria
hará que las listas sean del conocimiento público y acabar
así
con la parálisis
informática en el área del patrimonio, que tanto frena a
los investigadores.
Para esto está creando un home page que será
actualizado
constantemente. Igualmente, Fundamemoria colocará su interés
en
hacer que los
Planes de Desarrollo Urbano Local (Pdules), aún sin aprobar
en esta ciudad,
incluyan estas ideas. El mecanismo sería proponer la
inclusión
de un Plan Metropolitano de Patrimonio del que se deriven varios
planes de patrimonio
urbano local.
Entre los planes
para el año 2001-2002, la Fundación de la Memoria Urbana
organizará
en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV, el primer
Congreso de
la Memoria Urbana. Igualmente tiene planificado traer como
primeros invitados
internacionales a Rem Koolhaas y a Victoria Newhouse
para discutir
en torno al tema de "El caso del hotel Avila". También tiene
programadas
varias exposiciones, entre ellas El fantasma del Galipán«
y la
Historia de
Las Guaycas, así como algunos títulos de publicaciones, como
La
guía
de la modernidad caraqueña, coeditada junto con el IPC, y entre
los
primeros eventos
se propone realizar El Club de la Memoria, organizado
junto con Espacios
Unión.
De esta manera
la Fundación de la Memoria Urbana quiere dar una respuesta a
las dolorosas
pérdidas que sufrió la ciudad en el pasado reciente, en
sitios como
Campo Alegre y con la demolición del edificio Galipán, y
convertir esta
derrota en acicate para propiciar la lucha y la salvaguarda
de lo que aún
nos queda de valioso en los territorios urbanos. Asimismo,
hace un llamado
a los ciudadanos de todo el país para que acudan a ella
cada vez que
necesiten de un organismo asesor y de consulta en materia de
memoria urbana.
(fundamemoria@hotmail.com).
EN DEFENSA
DE LA ARQUITECTURA
(CAPITULO
ARGENTINO).
La arquitectura de nuestro país
esta viviendo momentos de crisis motivados por
diversas causas, entre las que se
encuentran:
* Una clara devaluación, respecto
a la apreciación de la arquitectura y del papel del
arquitecto, por parte del sector
privado y de las administraciones publicas.
* El abandono por parte de los mismos
profesionales y de sus órganos colegiales,
en ocasiones, de sus objetivos sociales
y culturales.
* E, impregnándolo todo, la
visión economista ultra- liberal y competitiva que
preside irracionalmente toda actividad
productiva, y que se aplica también al campo
de la creación arquitectónica,
dejando fuera cualquier otra consideración.
Todo esto es muy grave porque la arquitectura
es algo más que la simple edificación
y algo más que un producto
de la promoción inmobiliaria. La arquitectura es la
respuesta adecuada a unas demandas
sociales básicas generadas por todo aquello
que configura el hábitat humano.
El arquitecto, como especialista en la creación de
formas útiles, tiene un papel
substancial en la conformación de la ciudad y del territorio.
Y, de la buena o mala resolución
de su trabajo se deriva una mejora o un
detrimento del bienestar colectivo.
Esta crisis, que condiciona completamente
las cuestiones de contenido
arquitectónico, es debida
sobretodo al hecho que los determinantes políticos
y coyunturales están configurando
a un marco en el que hacer arquitectura, en
condiciones profesionales dignas,
resulta prácticamente imposible.
Delante de esto, queremos denunciar
la inadecuada respuesta política y legislativa
enfrente de la complejidad creciente
del proceso constructivo, de los cambios en
el mercado inmobiliario y del nuevo
marco profesional que comporta la integración
latinoamericana y mundial hacia la
que tendríamos que tender, a pesar del retraso
considerable en el que nos encontramos
respecto a algunos otros países.
Nos preocupa el distanciamiento creciente
de las instituciones de cara a la
arquitectura, avalado por la prevalencia
excluyente de los criterios contables sobre
los cualitativos, y que se traduce
en un soporte a la mediocridad y la huida de
cualquier apuesta por la calidad,
así como en la cada vez más regresiva regulación
de la política urbanística
y la tímida y poco imaginativa política de viviendas.
El inadecuado sistema de concursos,
pensados con lógica empresarial, a la baja,
como si la arquitectura fuese más
un problema de aprovisionamiento que de
calidad: concursos de curriculum,
injustos porque cierran de entrada el paso a
jóvenes profesionales; concursos
por invitación sin ninguna retribución económica;
concursos en que no se garantizan
la calidad arquitectónica por la composición de
los jurados.
Denunciamos el incremento de controles
que retardan todas las actuaciones públicas
y encarecen los resultados, fruto
del aumento incontrolado de la maquinaria
funcionarial, con la reciente aparición
de sociedades intermediarias y con una
burocratización desmesurada,
que convierte la firma de cualquier contrato, la
participación en un contrato
o la tramitación documental de cualquier expediente de
la obra en una larga, reiterativa,
incoherente y carísima colección de certificados,
avales, seguros y papeles de toda
clase.
Lamentamos, en definitiva, que no
se haya entendido que la arquitectura es un
trabajo intelectual, que va desde
las condiciones del encargo hasta la necesaria
continuidad y coherencia que ha de
existir desde el inicio del proyecto hasta el final de
la ejecución de la obra. Cualquier
distorsión y rompimiento de este proceso va contra
la calidad del resultado final, la
obra construida y, por tanto, su aportación a la sociedad.
Por todo esto,
REIVINDICAMOS
Un reconocimiento de la arquitectura
como en hecho cultural y de servicio a la
sociedad;
Una reestructuración racional
del sector de la construcción que comporte la
redefinición del papel de
los diferentes agentes, la coordinación de especialidades,
la clarificación de competencias,
la delimitación de responsabilidades y la racionalización
y simplificación de la normativa;
Un replanteamiento de la política
de concursos;
Una política del suelo estructurada
y no especulativa.
Una política de la vivienda
creativa, eficaz y solidaria.
Y en consecuencia,
PEDIMOS
Para hacer efectivas estas reivindicaciones
la implicación total de las
administraciones públicas
y de las organizaciones cívicas, profesionales y
empresariales.
La urgencia de estos objetivos pide
un compromiso político que comporta un
cambio de actitud y una reforma consensuada
del marco legislativo vigente.
Buenos Aires, Octubre 2000
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