Textos de arquitectura
LA BIENAL
Una última mirada
Caracas- Venezuela
 

La Bienal celebró esta semana un ciclo de charlas con invitados especiales a propósito de su clausura. Por tal motivo hemos decidido dedicarle este numero especial, para mostrar las diferentes visiones que envuelven a este acontecimiento. Se le realizaron tres preguntas específicas a un grupo variado de arquitectos con la finalidad de generar en nuestros lectores opiniones y reflexiones propias acerca del evento.

A continuación les presentamos las preguntas y luego las diferentes respuestas.

1 ¿Es la Bienal un balance de la arquitectura de los últimos 11 años?
2 ¿Qué aspecto destacaría de la Bienal?
3 ¿Detecta la emergencia de nuevas figuras y propuestas?


1) La bienal, a mi entender expresa un balance de la arquitectura, no de los últimos once, sino de los últimos Veinte años. En primer lugar, es expresión de la crisis profunda que vive el país y todas sus instituciones públicas y privadas desde 1980. La arquitectura no puede estar exenta de esta pérdida de valores colectivos que ha sufrido nuestra sociedad. Si uno compara el común de la arquitectura reciente en Venezuela con la chilena, se da cuenta que hay una diferencia cualitativa evidente. Esto se debe a que en Chile las universidades y el Colegio de Arquitectos son escuchados por la sociedad, hay muy buenas revistas realizadas dentro del país, los concursos se han institucionalizado, los arquitectos colaboran entre sí y, en definitiva, a lo mejor no hay grandes estrellas, pero el balance general resulta equilibrado y de calidad. Los principales beneficiados con esta situación son la ciudad, los habitantes, los promotores y los propios arquitectos (todo lo contrario de lo que sucede en Venezuela).

Por otro lado es justo decir que nuestra bienal también recoge lo mejor que se ha hecho en las dos últimas décadas. Creo que hay un buen número de proyectos puntuales muy interesantes. Por lo pronto me referiré exclusivamente (y sin falsa modestia) a los dos proyectos en los cuales trabajé, porque creo que representan ejemplos muy dignos dentro del panorama actual en América Latina:

La Abadía Benedictina de Güigüe (proyecto comenzado en 1984 e inaugurado en el 90), para mí es el edificio más representativo de la década de los ochenta. No hay que olvidar que la última bienal se realizó en 1987 y el proyecto más destacado en esa oportunidad fue el Metro de Caracas que, sin desmerecer sus méritos como una excelente propuesta urbana, un ejemplo de gestión y un gran aporte cívico, porque devolvió al peatón el derecho a la ciudad. Sin embargo, en términos de arquitectura y diseño de detalles, el resultado no es tan significativo.

El Centro de Visitantes y el conjunto de espacios públicos de la Presa Macagua II, en Ciudad Guayana (recientemente inaugurados y donde funcionará pronto un museo para la ciudad sobre toda la cuenca del Caroní) no sólo por su diseño, sino por su importancia regional, considero que es el edificio más representativo de la década de los noventa. Si no surge otro en los próximos 14 meses, que ojalá pudiera suceder.

2) Creo que el aspecto más destacado es el hecho mismo de que se haya realizado la bienal. Algo que debería ser rutina, es un gran logro en nuestro país. Por otro lado, destaca la baja calidad de algunos proyectos y la ausencia de otros. Creo que, a pesar de que se hizo una selección previa, hay que ser más riguroso con la muestra, sin miedo a que sean pocos. Esto daría pie para ampliar la información de cada proyecto.

3) No. Creo que los jóvenes y sus nuevas propuestas deben abrirse paso por sí mismos, encontrando sus propias formas de expresión, que no será a través de las viejas estructuras. De paso, pienso que los jóvenes están muy callados. Recuerden que tienen el reto de mantener viva la tradición arquitectónica de este país y la dignidad de esta profesión.
Arq.Manuel Delgado A.


1) En términos generales pienso que la Bienal presenta un balance bastante amplio de la arquitectura en los últimos años. No obstante, hay que realizar un mayor esfuerzo para lograr una más amplia participación de los proyectos y de los arquitectos de la provincia.

2) Destacaría fundamentalmente la variedad y tamaño de los proyectos. La idea de exponer los trabajos bajo un mismo formato y a costo de los participantes permitiría realizar el evento con mayor periodicidad.

3) Es evidente la emergencia de nuevos talentos y propuestas, no solamente apreciable en la calidad y características de algunos proyectos, sino a su destacada representación en eventos de carácter internacional y en la que los mismos han obtenido un merecido reconocimiento.
Arq. Hugo Manzanilla


1) Quisiera decir que no, pero en líneas generales me temo que sí, y el balance tuvo un saldo negativo. Creo que después de 11 años que no se ha realizado la bienal, que el diálogo entre diferentes propuestas tanto teóricas como concretas ha sido inexistente, que la indeterminación de las propuestas arquitectónicas haya sido el común denominador en la gran mayoría de los proyectos (con pocas excepciones); la bienal debió haber sido el lugar para crear ese diálogo, debió haber sido un lugar de exposición, de contagio entre nuevas propuestas y reflexiones, debió haber sidoŠ Pero se convirtió en una exposición de afiches de muchos colores, invitando algunos de ellos a pequeñas exposiciones que pudieron haber sido, pero que, en la mayoría de los casos, parecían obituarios de obras que no han sobrevivido ni siquiera esos once años.

2) Que después de once años se haya realizado y que diera la posibilidad de reacción, y que esa reacción se haga presente en dos años, la próxima bienal.

3) Sí, hay nuevas propuestas - figuras, pero están desmembradas y no se dan a conocer. Por eso hablaba de la bienal, y en este caso de las exposiciones, como lugares de contagio, de discusión encarnada, de reflexión, de crítica y de mucha honestidad en la búsqueda y exposición de la arquitectura. La próxima bienal podría entenderse así, y sería un logro tanto para los arquitectos, como para el público.
Arq. Béla Kunckel


1)

2) Su amplitud dentro de su carácter selectivo.

3) No
Arq. Jesús Tenreiro-Degwitz. Premio de la Bienal


1) Una bienal debería ser una especie de corte en relación al pensamiento de la arquitectura en Venezuela, entonces, ¿Experiencias como la de la Alcaldía de Caracas, como la de Ciudad Bolívar?¿Cómo dejas registro de lo que fue una gestión política afirmativa en relación a la arquitectura, sino es a través de una curaduría, en el caso de una Bienal, que seleccione las experiencias y las pueda documentar de alguna manera? Esas son dos experiencias que no puedes documentar de la manera como la Bienal solicitó las participaciones. Si hay alguna cosa que es necesaria en Venezuela, para que se den determinadas arquitecturas, como fue el fenómeno en España, o lo que se está dando actualmente en Medellín, es que allí hay unas plataformas políticas que permiten que la arquitectura se produzca. Si esas plataformas no existen, no es posible hacer arquitectura en términos de mayor alcance, de mayor trascendencia. Esas dos experiencias, que son las dos experiencias más importantes en relación a gestión política que se ha hecho en los últimos 10 años, no lo muestra la Bienal. No lo muestra porque no está organizada en función de una curaduría que por invitación, o por designación de un grupo de investigadores levanten una determinada información. La experiencia de Bolívar y la experiencia de Caracas no es posible documentarla si no es a través de un trabajo de investigación, con un financiamiento que tiene que dar la propia Bienal y mostrar que fue lo que significó esa experiencia. Habría que pensar cuál es el verdadero papel de una Bienal, yo creo que no puede convertirse en un simple receptáculo de una convocatoria abierta pública, donde no hay ningún criterio de selección, es decir, la Bienal tendría que desarrollar unos determinados criterios de selección y de invitación.
Jesús Tenreiro, tengo entendido, a partir de conversaciones personales, en lo personal no iba a participar, no sé si porque tuviera alguna disposición negativa con la Bienal, pero no estaba planteado que participara. En todo caso fueron sus amigos, las personas que lo quieren, los que prepararon el trabajo y lo llevaron a la Bienal ¿Qué hubiera pasado si Jesús no hubiera entregado en la Bienal? ¿Entonces ese edificio no hubiera estado premiado? ¿Ese edificio no hubiera estado considerado dentro de la Bienal? ¿Dependía de los convocados llevar o no un trabajo? La bienal tenía que garantizar una participación mínima de lo que consideraba que era la arquitectura que debía estar presente, y luego una convocatoria abierta donde otros trabajos fueran considerados.

2 - 3) Yo creo que hay un balance. Mal que bien hay un balance de la arquitectura de los últimos años. Un balance donde se notan importantes ausencias: trabajos que uno conoce que no están, arquitectura que no está, por descuido, que es lo que una Bienal no puede permitirse. Si hay algunas cosas que deben estar, allí hay un trabajo de recaudar ese material. Si lo que se recopile dentro de una determinada visión que en el caso de una Bienal debería ser a partir de un coordinador de bienal que se designe como Curador oficial están determinadas visiones o no, dependerá del curador, que en este caso está un poco desdibujado en la figura de Martín Padrón, que creo que está como organizador, sin embargo no asume el papel de curador oficial, como pudo haber sido Paolo Portoghesi en los años ochenta con la Bienal de Venecia. No es esa la figura que Martin Padron ha asumido. Si dentro de la visión de un curador en particular y en esta de Martín Padrón como organizador están o no determinadas tendencias, yo creo que no se detectan. No habría que preocuparse demasiado si los jóvenes tienen que estar representados o no, simplemente por ser jóvenes. Los jóvenes deberían estar en una Bienal porque son buena proposiciones. Esa es una preocupación que tienen ustedes, demasiado fuerte que la están manejando con demasiada ansiedad. La arquitectura más joven, se debe manifestar en función de su propio peso, entonces lo que habría que considerar es si una bienal tuvo el ojo o no, pero esa es una responsabilidad que habría que atribuírsela a un curador.
Arq. Carlos Pou.


1) Más que un balance, las obras presentadas en la Bienal constituyen una especie de muestra, y esta muestra expresa la arquitectura que tiende a predominar en nuestro medio, y no la que algunos arquitectos se esfuerzan por hacer y que muy bien podría constituir un conjunto de opciones y posibilidades hacia unos planos cualitativos alcanzados mirando hacia delante desde lo que realmente somos.

2) En primer lugar, debemos felicitarnos por el hecho de que se haya realizado esta Bienal después de un silencio tan prolongado, y especialmente a quienes han aportado el esfuerzo, tiempo, y riesgo para hacerla realidad.

En relación a la forma como los trabajos fueron presentados, fueron muy pocos los casos en los que la información permitía abarcar con un razonable nivel de aproximación las cualidades de la obra. En no pocos de ellos, parecía tratarse más bien de un afiche publicitario propio del proceso de mercadeo inmobiliario, que de un recurso para comunicar los calores de un planteamiento arquitectónico. Personalmente puedo afirmar que el jurado tuvo en reiteradas oportunidades serias dificultades para arribar a lo fundamental de muchos de los planteamientos presentados. Es posible que ello se deba en parte a que por la desfavorable relación entre el espacio disponible y número de trabajos presentados, se permitió un solo panel por obra presentada. Sin embargo, a pesar de ello, hubo algunos casos en los que las obras fueron mostradas con propiedad y con una relativamente austera economía de medios, lo que demuestra que sí era posible hacerlo. Quizás, para la próxima Bienal se podrían permitir dos paneles por obra, uno de los cuales deba restringirse estrictamente a plantas, cortes, fachadas y una vista tridimensional y el otro a información complementaria de carácter más libre.

3) No diría que entre los trabajos expuestos presentados en la Bienal se evidencie el surgimiento de ¨nuevas figuras y propuestas¨. Quizás si en un momento me parecía frente a una propuesta novedosa, no necesariamente se trataba de una ¨nueva figura¨.

Sin embargo considero que en nuestro medio sí están naciendo nuevas e importantes figuras, y sí se han hecho y se hacen nuevas e importantes propuestas, pero casi no estaban representadas en la Bienal.

Es posible que ello se deba a que, al menos en el área de la arquitectura, únicamente se podían presentar obras construidas, y todos sabemos la reducción que la actividad de la construcción viene experimentando en los últimos tiempos, y es posible también que se deba a que algunas de esas potenciales ¨figuras¨ estén ocupados haciendo y no asignan tiempo y esfuerzo a mostrarse
Arq. Pablo Lasala.


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Fuente: Economia Hoy
Caracas-Venezuela. Martes 10 de noviembre 1998

 
 

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