El Nuevo Arquitecto
Entrevista al Arq. Jorge Barroso
Por el Arq. Martín Ferrer (1997)

Pionero en la implementación de recursos informáticos en arquitectura, el arquitecto argentino Jorge Barroso posee una muy crítica y fundamentada opinión acerca de la realidad actual de la disciplina. Quienes lo conocen, lo admiran. Sabe mucho y enseña constantemente. Barroso es presidente de AMSCA y titular de cátedras en las facultades de arquitectura de Morón y Mar del Plata. Implementa métodos de enseñanza y evaluación totalmente revolucionarios en nuestro medio; para él, los títulos universitarios son "la versión capitalista de los títulos de nobleza" y considera absurdo el gigantismo de las principales universidades. Sus exámenes son "a libro abierto, boca abierta y puerta abierta". El alumno puede recurrir virtualmente a cualquier medio para resolver los ejercicios, incluso consultar a quién quiera dentro o fuera del taller. Hay quienes llevan verdaderos consultores que lo asesoren o ayuden. Hay quienes van al bar de la esquina a resolver la prueba. No hace mucho, alguien se presentó al examen armado de una PC de escritorio, la enchufó y comenzó a dibujar los planos en base a un arsenal de encuentros constructivos previamente desarrollados y almacenados. Aun así, aprobar un examen de Barroso es una hazaña; simplemente porque saber proyectar resulta imprescindible.

¿Qué es un arquitecto hoy en Argentina?

Los arquitectos aún sufrimos la consecuencia de una enseñanza de lo tecnológico desde la ingeniería, propia del siglo XIX, que nos mantuvo en una ingenuidad que la sociedad ha asumido como inherentes a nuestra profesión: "A los arquitectos no les preguntes nada de tecnología, eso preguntáselo al capataz que sabe más que el arquitecto" o "El arquitecto es sensacional pero no sabés cuanto termina costándote la casa". Desde un punto de vista moderno del marketing, esta es la peor imagen.

¿Cómo debemos definirnos?

El arquitecto modeliza, trabaja con lo que produce un modelo al operarlo. Modelizar es transformar al objeto en un algoritmo que representa un conjunto de variables relacionadas, que en el fondo están en representación del objeto. Uno modeliza para operar con un modelo, que es mucho más sencillo que operar con la realidad, porque el modelo es sistemático, razonable, relacionable, etc., y con un único modelo se resuelven infinidad de casos, es cuestión de representarlo en función de diferentes valores para las variables.

¿Cómo son esos modelos?

Por ejemplo, yo tardé 25 años en entender para qué servía la formula de flecha, y 30 años para la del módulo de elasticidad. En mi época, resolver la potencia cuarta implicaba necesariamente resolver logaritmos. Hoy día lo hacés con una calculadora de 5 pesos; lo extraño es que se siga enseñando logaritmos en las facultades de arquitectura.

¿Algún otro ejemplo más cotidiano?

El cómputo y presupuesto de un edificio es una variable de diseño. Hacer el cómputo una vez concluido el diseño es un absurdo. En el mercado actual, se parte del precio del edificio, ya ni siquiera de costo. La demanda impone las reglas del juego, porque la hiperproductividad del sistema hace que haya más oferta que demanda. Por lo tanto, señores arquitectos, hay que aprender a jugar de acuerdo a las nuevas reglas de juego porque el edificio es una mercadería. Esto no es peyorativo, es sólo una simple realidad porque un edificio es objeto de transacciones.

Y no por ello deja de ser una obra de arte...

También es una mercadería el Guernica de Picasso, al menos potencialmente. Si no, sería imposible tasarlo para determinar el valor de una póliza de seguro.

¿Desde cuando usa computadora?

Empecé a usar planillas electrónicas hace unos 7 u 8 años, cuando empecé a incorporarme a la informática, con una Texas Instruments que utilizaba un televisor como monitor y un grabador de cassettes para almacenamiento.

¿Cómo se relacionan la informática y la creatividad?

La informática es una especie de prótesis de la inteligencia. Así como el hombre creó el automóvil para viajar a velocidades imposibles por sus propios medios, el hombre complementa con la informática la enorme potencialidad de su capacidad de crear. Es decir, la capacidad de actuar modificando el mundo de lo dado. Si bien hay antecedentes, la informática aparece como la gran prótesis. Aún apenas en el balbuceo de la informática, pero estamos disfrutando de una aventura sensacional.

No todos...

En general, quienes la rechazan no quieren aceptar el desafío; en parte porque le tienen miedo o porque después de los cuarenta años no quieren leer más. Hay mucho de miedo, de vagancia, de falta de audacia.

¿Debe incorporarse la informática desde el inicio de la formación académica?

Sin duda ¿Que sentido tiene hacer el esfuerzo de aprendizaje de resolver un sistema de cómputos y presupuestos con regla de tres simples? Es mucho mejor el no saber que saber algo que no sirve. Porque después lleva tiempo cambiarlo. Nuestros hermanos más próximos, los diseñadores industriales, se ven obligados a funcionar, desde el primer atisbo de la creatividad, enmarcados por los limites de los medios de producción, de la comercialización, del costo por unidad variable en función de la cantidad. Y nos han demostrado, por lo que producen, que esas limitaciones no inhiben la creación de belleza. No podemos decirle a los diseñadores industriales que no estén produciendo cosas más que interesantes.

¿Y el CAD?

Siempre les digo a los pibes: "No empiecen con CAD" el CAD es digerible cuando uno ya aprendió a dialogar con la pantalla. Por alguna razón, cuando yo comienzo a usar un software totalmente desconocido para mi, comienzo a usarlo inmediatamente, sin necesidad de aprendizaje previo. Pero, antes hay que comprender que eso que tenés delante es un reflejo de tu interioridad que opera de acuerdo con lo que vos le indicás, y te da respuestas que te retroalimentan. En el fondo, es lo mismo que ocurre cuando uno dibuja.

Las hojas de cálculo son, entre las aplicaciones de uso cotidiano y masivo, lo más parecido a la programación. ¿Ud. cree que el arquitecto necesita programar para diseñar?

No sé si tanto. Yo, frente a estas simples planillas de cálculo, puedo imaginar sistemas muchísimo más complejos que, sin embargo, yo no sería capaz de resolver. Pero sé que puedo ir a un programador y decirle: Necesito hacer esto y esto, así y asá... De todos modos, me parece que el arquitecto medio, el que tiene el pequeño problema, tiene que tener capacidad de hacer sus propios modelos.

¿Está implementando estas técnicas en su cátedra?

Ahora estamos trabajando en el desarrollo de modelos interpretativos de diferentes cosas. Hicimos planillas de cálculo del coeficiente de transmitancia térmica de diferentes tipos de muros. Entonces podemos experimentar en pocos minutos una infinidad de resultados posibles con apenas variar el valor de ciertos parámetros. A ese modelo se le pueden agregar costos, materiales, etc. Además, desarrollamos modelos de vigas de madera. Podés tener una viga calculada 75 veces en tres minutos, modificando manualmente los parámetros ¿Cual es la ventaja? Que en esos tres minutos no dejaste de ver la viga, imaginariamente. Y no tengo la menor duda que si voy a planteárselo a un programador, la viga podría aparecer dibujada simultáneamente.

No es común que un arquitecto, y menos un arquitecto docente, jerarquice a tal punto el uso de la informática...

Creo que lo que está apareciendo es La herramienta, es decir, La modelización. Yo he madurado en comprender que la modelización ahora es operable. Operable informáticamente. La herramienta modelización, que siempre fue importante, ahora cambia su dimensión y cambia la relación posible del arquitecto con ella. El arquitecto ahora puede diseñar sus estructuras con la precisión y la exactitud, no del ingeniero del barrio, sino de un ingeniero especialista de primerísimo nivel, con la sofisticación que se te ocurra. Esto, a mi entender, va a cambiar la profesión. Veremos qué dice la experiencia. Desde ahora, los alumnos a los que se les plantee una vivienda, lo primero que van a hacer es modelizarla. Por que todo aquello del partido, de la economía de diseño, si es mejor esto, o es mejor aquello, si más locales o locales más grandes, etc., etc... hay que verlo. Una vez que la vivienda está modelizada, entonces vos empezás a probar una, diez, mil alternativas, a comparar y relacionar. Y pasa de ser una búsqueda de una respuesta concreta a ser un acto investigativo. Cada respuesta no es una estereotipo sino una posibilidad más. En esto estamos trabajando.

¿Cómo?

En Morón, con una intranet, de manera que los alumnos comiencen a recibir sus fichas por correo electrónico y empiecen a mandar los trabajos prácticos. La idea es que envíen hasta los planos, y uno se los corrija en el CAD y se los mande de vuelta. La red va a ser accesible telefónicamente, sin necesidad de una conexión a Internet.

¿Esto sería opcional?

A mis alumnos ya les dije: "No me importa cómo, formen grupos de cuatro si quieren, pero en el examen final yo traigo la notebook y A ver che... operame este modelo. Si hoy por hoy no saben cómo, no importa; si empezamos mañana a la mañana, a la tarde ya manejan una hoja de cálculo. Con un 1% que manejen es suficiente".

¿Y que respuesta ha obtenido?

Los pibes van a darse cuenta de cuánto les puede servir esto. No para manejar la informática, sino para aprender arquitectura. Creo que hay que terminar con el arquitecto ingenuo, para que el arquitecto siga existiendo y sea socialmente útil. El modelo del arquitecto ingenuo es un suicidio. El arquitecto que balbucea cantidades, y todo es duda, y todo es "más o menos", que ha rechazado el pensamiento riguroso "porque atenta contra su creatividad", es el arquitecto que no se ha dado cuenta que ahora en el pensamiento riguroso lo único que importa es la conceptualización, porque para la operación tiene una herramienta, una herramienta muy simple pero que tiene que aprender a utilizar. Ese es el nuevo modelo de arquitecto, esa es mi idea.